Debate público sobre ciencia y soberanía alimentaria

“Es evidente que, para suprimir por completo las clases, no basta con derrocar a los explotadores, a los terratenientes y a los capitalistas, no basta con suprimir su propiedad, sino que es imprescindible también suprimir toda propiedad privada sobre los medios  de producción; es necesario suprimir la diferencia existente entre la ciudad y el campo, así como entre los trabajadores manuales e intelectuales. Esta obra exige mucho tiempo. Para realizarla, hay que dar un gigantesco paso adelante en el desarrollo de las fuerzas productivas, hay que vencer la resistencia (muchas veces pasiva y mucho más tenaz y difícil de vencer) de las numerosas supervivencias de la pequeña producción, hay que vencer la enorme fuerza de la costumbre y la rutina que estas supervivencias llevan consigo.” (V.I. Lenin “Una gran iniciativa”);

Los militantes del Partido Comunista de España estamos enhorabuena. Tras la censura del artículo de Juan Segovia “Ecologismo y transgénicos: una propuesta desde la izquierda” publicado en Mundo Obrero y después retirado, muchos camaradas han reproducido su artículo en sus blogs y tribunas de expresión y desde la secretaría programática del PCE se ha publicado el siguiente artículo respecto de la posición del Parido al respecto: Apuesta del PCE por la soberanía alimentaria: la cuestión es la planificación de la producción-distribución-consumo

Estamos de enhorabuena porque por un lado el artículo publicado deja clara una cosa:

“Por aclarar las posiciones, desde el PCE jamás se ha renunciado a la ciencia y los avances que conlleva, entendemos siempre que la ciencia, como todo, no es neutral y que depende de la clase dominante, que decide en qué y cómo se investiga. Aún así, reconocemos que, en el caso que nos ocupa, el uso de la tecnología recombinante en microorganismos confinados en reactores ha permitido la elaboración de gran cantidad de medicamentos con un claro beneficio social.”

Y por otro, porque se está dando lugar a un debate público dónde se puede discernir las ideas correctas.Intentaré profundizar en este debate y ser lo más breve posible.

La posición que se expone en el artículo publicado en la web del Partido creo que adolece de metafísica al analizar la cuestión del uso de transgénicos atendiendo únicamente a uno de sus aspectos: el control de las patentes por parte de las multinacionales como Monsanto y su uso para monopolizar el mercado. Los marxistas, al partir del materialismo dialéctico, debemos abordar cada cuestión atendiendo a sus múltiples aspectos.

Como ya explicaba el artículo del camarada Juan Segovia, muchos países, como Cuba, desarrollan transgénicos libres de patentes para fortalecer su soberanía alimentaria, soberanía que el Partido defiende. Hoy sin ir más lejos se ha presentado en Bangladesh una berenjena transgénica que presenta resistencia a las dos principales plagas de este cultivo en Asia libre de patente y pública.

Además por otro lado y este es lo más importante, la posición expuesta en el programa del Partido apostando por la agroecología es una posición reaccionaria, propia del socialismo pequeñoburgués denunciado por Marx y Engles en el Manifiesto Comunista:

“Este socialismo ha analizado con una gran agudeza las contradicciones del moderno régimen de producción. Ha desenmascarado las argucias hipócritas con que pretenden justificarlas los economistas. Ha puesto de relieve de modo irrefutable, los efectos aniquiladores del maquinismo y la división del trabajo, la concentración de los capitales y la propiedad inmueble, la superproducción, las crisis, la inevitable desaparición de los pequeños burgueses y labriegos, la miseria del proletariado, la anarquía reinante en la producción, las desigualdades irritantes que claman en la distribución de la riqueza, la aniquiladora guerra industrial de unas naciones contra otras, la disolución de las costumbres antiguas, de la familia tradicional, de las viejas nacionalidades.

Pero en lo que atañe ya a sus fórmulas positivas, este socialismo no tiene más aspiración que restaurar los antiguos medios de producción y de cambio, y con ellos el régimen tradicional de propiedad y la sociedad tradicional, cuando no pretende volver a encajar por la fuerza los modernos medios de producción y de cambio dentro del marco del régimen de propiedad que hicieron y forzosamente tenían que hacer saltar.  En uno y otro caso peca, a la par, de reaccionario y de utópico.” (K.Marx & F. Engles “Manifiesto del Partido Comunista”)

Es obvio que tal y como dice el manifiesto la actual posición expuesta en el artículo de la secretaría programática del Partido analiza con gran agudeza las contradicciones de la moderna producción de alimentos. Pero la alternativa que los comunistas ofrezcamos ante el yugo de la gran producción capitalista de alimentos no puede ser la pequeña producción agroecológica, sino la gran producción socialista. Entre otras cosas porque a lo que los comunistas aspiramos no es  a “recuperar el valor del trabajo en el sector primario”, sino a “suprimir la diferencia existente entre la ciudad y el campo, así como entre los trabajadores manuales e intelectuales”  y para ello necesitamos “dar un gigantesco paso adelante en el desarrollo de las fuerzas productivas” , no promover la pequeña producción agroecológica sino “vencer la resistencia de las numerosas supervivencias de la pequeña producción” como dice el texto de Lenin. O como ha sintetizado maravillosamente  en su cuenta de twitter el camarada Eparquio Delgado:

 

Es necesario que los comunistas debatamos este y todos los temas de forma franca, abierta y honrada. Sólo así podremos formular el programa político que pueda llevar a nuestro pueblo a la liberación, por supuesto pasando por la soberanía alimentaria.

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