La cadena imperialista

Toda la riqueza material que existe en el mundo es producto del trabajo, o mejor dicho de la transformación de la naturaleza en bienes de uso y consumo mediante el trabajo.

El modo de producción bajo el que vivimos desde hace escasamente 4 siglos, el capitalista, se basa en la explotación del trabajo asalariado por parte del capital:

  • Una clase, la clase obrera, transforma con su trabajo la naturaleza en bienes de uso y consumo y entrega estos bienes a otra clase, la burguesía, a cambio de un salario que consume para poder vivir.
  • La burguesía obtiene beneficio de la venta de estos bienes. La fuente de este beneficio es la plusvalía: El valor que el trabajo de la clase obrera añade a los bienes de uso y consumo, por encima del valor del salario que percibe por ese trabajo.

 

gonzalezreaganDesde la formación del capital financiero a principios del siglo XX, la clase obrera de un país no es explotada únicamente por la burguesía de dicho país, sino que burguesías de otros países más poderosos se apropian de la plusvalía generada en un país mediante la exportación de capital. A través del crédito, la compra de bonos de deuda pública y privada, la plusvalía generada en un país “fluye” hacia países acreedores en forma de intereses, réditos y rentas. Cuando no directamente grandes multinacionales foráneas se instalan en un país para explotar directamente la “mano de obra barata” que les ofrece por un cálculo sencillo una plusvalía mayor que la de su país de origen, más cara.

imagesLas grandes burguesías mundiales se reparten la plusvalía generada en el mundo, según el volumen de capital que manejan y según la fuerza militar y el peso político de sus respectivos países en el mundo. Aparece de esta manera una jerarquía entre las diferentes burguesías y sus países. Una especie de “cadena” que los enlaza y ordena en función de su poder económico, político y militar: La cadena imperialista.

rajoy-y-merkelCuanto más alto es el puesto que ocupa un país en la cadena imperialista, mayor capacidad tiene su burguesía de apropiarse de la plusvalía producida fuera de las fronteras de su país, pues tiene mayor capacidad de imponer la presencia de sus empresas y las condiciones para la concesión de créditos por parte de sus bancos a países terceros.

De la cantidad de plusvalía que se queda dentro de las fronteras de un país, depende no sólo el peso de su burguesía en el mundo, sino el volumen de capital disponible en el país para invertirlo en generar riqueza, empleo y servicios y por tanto el nivel de vida medio de sus ciudadanos.

Es por esto que países como Alemania o Francia, tienen un nivel de vida superior, con mejores servicios sociales y salarios más altos que países como Portugal, Grecia o España. Porque su posición de poder dentro de la cadena imperialista permite a la burguesía de los primeros apropiarse de la mayor parte de las plusvalías producidas en los segundos. Ya sea en forma de los intereses que cobran por los créditos que conceden a sus Estados y empresas privadas o porque son los dueños de las principales empresas e industrias que existen en sus territorios.

401870_img650x420_img650x420_cropY es por esto mismo que para conquistar mejores condiciones de vida, el pueblo de países como Grecia, Portugal o España, necesitamos gobiernos que estén dispuestos a romper las relaciones de dominación que nos impone la cadena imperialista, para conquistar una mayor independencia política, económica y militar que permita que la mayor parte de la riqueza generada en el país se quede en el país. Que se invierta en generar riqueza, empleo y bienestar en el país, en lugar de marcharse a engordar los beneficios de Deutche Bank, el grupo Wolkswagen, Carrefour o Coca-Cola.

Cualquier programa de transformación que proponga una mejora de las condiciones de vida de nuestro pueblo debe empezar por cuestionar el actual marco de relaciones de sumisión que la cadena imperialista imponen a nuestro país. Aquellos que proponen un mejor reparto de la riqueza, unos mejores servicios sociales, unos salarios y pensiones más altos… pero no están dispuestos a cuestionar las relaciones de dominio que la cadena imperialista impone a nuestro país, o por el contrario sus propuestas pasan por aceptarlas o incluso agudizarlas, mienten o se engañan a sí mismos.

¿Cómo puede un país mejorar las condiciones de vida de su pueblo si su dependencia política permite que sean potencias extranjeras quienes le fijen cuanto puede endeudarse y qué ha de gastar el capital que pide prestado o le impongan cuotas en las producción? ¿Cómo puede un país liberarse de esas imposiciones políticas, si su ejército está trufado de generales entrenados y educados al servicio de los intereses de esas potencias? ¿Cómo va un país a liberarse si quienes se erigen como libertadores proponen a bombo y platillo entregar la dirección de la defensa del mismo a uno de esos generales traidores?

Mientras se mantengan las actuales relaciones de dominio que nos impone la cadena imperialista, seguirá habiendo llamadas de madrugada desde Washington, como la Obama a Zapatero en 2010, para exigir ajustes y recortes y Ángela Merkel podrá seguir dictando a nuestros gobiernos reformas en la Constitución que garanticen el pago de los intereses por delante de las pensiones o la sanidad. Tal vez se podrá hacer un referéndum para ver si nuestro pueblo está a favor o en contra de todo esto, pero al final cualquier gobierno que mantenga esas relaciones tendrá que firmar el memorándum de la Troika como Txispras.

La clase obrera es pobre, porque es esclava y como al esclavo no le corresponde por su trabajo más que lo necesita para poder seguir viviendo, para poder seguir trabajando. Los países como Grecia, Portugal o España somos pobres, porque somos esclavos y no se nos permite disponer más que de la riqueza que se corresponde a la posición económica, política y militar de nuestros países en la cadena imperialista.

Este es el destino que nos toca, el destino que nos asignan las relaciones de poder del mundo en el que vivimos desde hace apenas 4 siglos. No hay otro destino mientras sigamos aceptando esas relaciones de poder. No hay otro destino mientras sigamos eligiendo gobernantes que no estén dispuestos a romper la cadena imperialista. No hay otro destino que ser esclavo si no se está dispuesto a romper las cadenas.

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