El género humano

A día de hoy el Homo Sapiens Sapiens somos la única especie perteneciente al género humano. Esto es algo muy raro entre el orden de los primates y que sólo ocurre en nuestro género dentro de la familia los homínidos. A todos los demás géneros de nuestra familia pertenecen al menos dos especies diferentes.

También somos una especie en la que no existen razas. Contrariamente a lo que las teorías racistas sostuvieron desde el siglo XVIII hasta mediados del XX, no existe diferencia genética, morfológica ni anatómica entre caucásicos, asiáticos, negros, malayos o indios que permita hablar de diferentes razas humanas.

Sin embargo esto podría no haber sido siempre así. Conocemos por el registro fósil que en el pasado existieron al menos 3 tipos de humanos que llegaron a convivir en el tiempo. Homo Sapiens, Nendertales y Denisovanos. De hecho la evidencia genética indica hoy que los modernos Homo Sapiens Sapiens, somos fruto del mestizaje de al menos cuatro tipos de humanos diferentes, lo cual tiene dos consecuencias sobre lo que sabemos de nuestro origen:

Que Homo sapiens, Neandertales y Denisovanos no habrían sido 3 especies diferentes de un mismo género, sino 3 razas de una misma especie.  Dos individuos de diferente especie no pueden tener descendencia fértil, en cualquier caso, si pertenecen al mismo género, pueden tener descendencia, pero esta descendencia normalmente es estéril, como sucede con las mulas fruto del cruce entre burros y caballos.

Que el proceso evolutivo que ha llevado hasta el moderno Homo Sapiens Sapiens, no tiene forma de árbol que se ramifica y en la que solo una rama alcanzó el “éxito evolutivo”, sino que es fruto del mestizaje entre diferentes razas humanas, hasta dar lugar a una sola.

Pero esto también tiene consecuencias a nivel social. En su obra “Dialéctica de la naturaleza”, Friedrich Engels dijo: “Darwin no sospechaba qué sátira tan amarga escribía de los hombres, y en particular de sus compatriotas, cuando demostró que la libre concurrencia, la lucha por la existencia celebrada por los economistas como la mayor realización histórica, era el estado normal del mundo animal.”

Pero de confirmarse estos indicios sobre la evolución humana, querría decir que el moderno modo de producción capitalista, que los liberales y neoliberales presentan como el culmen del desarrollo de la sociedad humana, no solo no es más que el salvajismo de la naturaleza animal trasladada a la sociedad humana, sino que esta “competencia salvaje” se corresponde a un estadio evolutivo anterior al que dio lugar a la aparición del ser humano moderno. Nuestra especie no sería fruto de la lucha por la supervivencia o la supervivencia del más apto que describió Darwin y que Adam Smith reprodujo en sus teorías sobre el libre mercado. Sino que el ser humano moderno sería fruto de la hibridación y el mestizaje.

En definitiva, el ser humano moderno no sería fruto de la competencia, sino de la colaboración de diferentes colectivos humanos, hasta el punto de llegar a fusionarse en uno solo. La competencia, que forma parte de la naturaleza animal, habría tenido que ser superada por su contrario para que la evolución pudiera dar lugar al moderno ser humano. La competencia, contrariamente a lo que nos enseñan, no formaría parte de la naturaleza humana. El género humano sería fruto de la superación de la competencia por los recursos, para dar lugar a la colaboración, la hibridación y el mestizaje.

La mano

En su obra Engels plantea que posiblemente fue el salto evolutivo que dio lugar a la diferenciación de la mano con respecto al pie, lo que permitió al homínido del cual evolucionó el género humano comenzar a diferenciarse cada vez más del resto de animales.

La mano habría permitido a nuestros ancestros comenzar a  trabajar, a  transformar unos objetos en otros, las piedras y los huesos en rudimentarias herramientas. Esto habría obligado a nuestros antepasados homínidos a comenzar a establecer ideas abstractas, modelos en su mente de herramientas que aún no existían en la realidad, para transformar después los objetos que tenía alrededor en esas herramientas. Esos conceptos abstractos y las técnicas para fabricarlos, al acumularse, dieron lugar a un conocimiento que era necesario transmitir y eso hizo necesario el lenguaje articulado. Y el lenguaje y la acumulación de conocimientos hicieron necesario el desarrollo del cerebro más allá de lo necesario en el reino animal. Al mismo tiempo, disponer de estas herramientas habría permitido disponer de la base material de alimentos necesaria para poder dar ese salto en el desarrollo cerebral.

Pero quizá también fue la mano el comienzo de la evolución del humano como ser social. El comienzo de un salto en la evolución que permitió superar la competencia para dar lugar a la colaboración. Pues la mano no solo es herramienta de trabajo, sino también de comunicación.

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