Tres climas de opinión sobre el resultado del 26J y el principal error del 20D

ajedrez3Tras el resultado electoral del 26J reinan en una parte de la izquierda  la decepción y la sensación de estafa. La decepción y la sensación de estafa es lo que produce el discurso del “Ahora o nunca”, que ha sido uno de los errores que se han cometido, pero no el único ni desde luego el principal.

Esta sensación de decepción y sensación de estafa está siendo alimentada por diferentes climas de opinión que intentan dar explicación a lo sucedido.

El primero de estos climas de opinión es que la culpa es de la confluencia. Que Podemos+IU no suma sino que resta. Esta tesis se apoya en datos numerológicos, como que en algunos sitios se ha sacado exactamente los mismos votos que sacó Podemos en solitario, señalando que el voto de IU esta vez se habría quedado en casa.  Pero aunque su base parece materialista, sus defensores dicen hablar “con las cifras en la mano”, es un análisis de las cifras completamente superficial e interesado. Los defensores de esta tesis están en realidad felices con el resultado del 26J. No les interesa sacar conclusiones de la derrota, sino aprovecharla. Por eso la utilizan en IU para pedir la cabeza de Garzón y en Podemos para pedir la cabeza de Pablo Iglesias.  Lo que su análisis “con las cifras en la mano” no es capaz de explicar es por qué, si el problema es la nueva confluencia Podemos+IU, en Cataluña y en Galicia, donde ya se presentó confluencia en diciembre también se baja hasta un 18% en el caso de Galicia.

El segundo clima de opinión es que el problema es el electoralismo y el abandono de las calles. Esto es un error con y sin malos resultados electorales, pero tampoco puede ser la causa principal del mal resultado del 26J, porque las calles estaban igual de abandonadas hace 6 meses.

El tercer clima de opinión es la de que ha habido fraude electoral o pucherazo, que no sirve para nada, porque no nos permite sacar ninguna conclusión y además no hay ninguna evidencia real de ello. Lo que hay son irregularidades que siempre existen. Esas son las reglas del juego de la oligarquía. Si queremos ganarles tiene que ser con esas reglas.

El cuarto clima de opinión es que la culpa es de la gente. La gente es tonta. Bueno, hay gente más tonta y gente más lista. Pero como esto no lo podemos cambiar no nos sirve tampoco para nada más que para echar balones fuera.

Lo que nadie dice, quizá nadie quiere hablar de ello, es que además de la pérdida de votos por parte de Unidos Podemos, ha habido un aumento de votos del PP tremendo y esto es debido a un error de bulto que es permitir o facilitar unas segundas elecciones. El 20D se pilló al PP desgastado y el resultado le dejó sin opciones de formar gobierno. Al permitir unas segundas elecciones se les dio una segunda oportunidad.

De esto se deduce que el primer y principal error fue no haberse presentado en coalición el 20D, para golpear con toda la fuerza posible a la primera. A partir de ahí quizá el mal resultado sea el mejor que se podía sacar después de haber cometido este primer error, sobre el que además han incidido dos errores posteriores:

  1. Cambiar de estrategia sobre la marcha, cosa que mucha gente evidentemente no ha entendido.
  2. Infravalorar al PP permitiéndole tener una segunda oportunidad.

Tras los resultados del 20D, se vio claro el error de dividir las fuerzas y se pensó que en unas segundas elecciones se podría corregir y crear unas condiciones mejores, sin tener en cuenta que era también darle una segunda oportunidad al PP, que había sido derrotado técnicamente porque no podía formar gobierno, pero no estaba vencido. Esto permitió al PP movilizar a su electorado y lo ha hecho. Ahora tienen muchas más opciones de formar gobierno que el 20D.

Además, el cambio de estrategia sobre la marcha, ha generado un cambio de discurso forzado. Literalmente Podemos e IU, Iglesias y Garzón han pasado de criticarse muy duramente, incluso llegando al desprecio en varias ocasiones a ser uña y carne. El programa de mínimos y la confección de las listas se hizo sin un proceso de trabajo conjunto y de participación necesario para dar fuerza a la coalición. Esto ha sido percibido por muchas personas como falta de coherencia y por supuesto ha generado desconfianza.

La experiencia del 20D demostró que el camino para derrotar electoralmente  al PP es la Unidad Popular. La del 26J que la Unidad Popular no se puede construir de forma oportunista y mucho menos con prisas. Ahora toca aprender del error y no utilizarlo para ajustes de cuentas en la coalición o en cada una de las fuerzas que la forman.  Y sobre todo seguir sumando fuerzas para derrotar al enemigo.

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