Las lágrimas y el populismo de Talegón.

Comenzaré diciendo que el padre del padre de mi madre, se jugó la vida en la guerra y sufrió cárcel durante la dictadura franquista porque era militante del Partido Socialista Obrero Español. Continuaré aclarando que no me cabe la menor duda de que algunos, posiblemente muchos, militantes y afiliados del PSOE hoy, intentan construir un partido Socialista y Obrero, con la mejor de sus intenciones. Pero ni las buenas intenciones, ni el ser personas de buen corazón  justifican la ceguera política más absoluta.

Es del todo inadmisible desde los intereses del pueblo tragar con un discurso como el de Beatriz Talegón. Un discurso que empieza por decir que “No se puede hablar de socialismo en un hotel de 5 estrellas o llegando en coches de lujo”. ¿Acaso no es ese el viejo discurso reaccionario de la derecha para desacreditar a todo aquel que defienda un discurso revolucionario y no sea miserablemente pobre? Con el volumen de afiliados de los partidos que integran la internacional socialista, bien puede pagarse un hotel de 5 estrellas para realizar un congreso. ¡Ese no es el problema! El problema es la naturaleza de la internacional socialista y los partidos que la forman. ¡Estamos hablando de una organización presidida por Papandreu! El responsable hasta hace bien poquito de aplicar sangre y fuego las políticas del FMI y el BCE sobre el pueblo hermano de Grecia. ¡Ni más ni menos! Si con eso, toda la crítica que tiene que hacer Beatriz Talegón a la Internacional Socialista es que derrochan dinero y que no escuchan a sus bases más jóvenes, lo que le pasó el otro día en la manifestación en apoyo a la ILP por la dación en pago no solo es comprensible, como le dijo la compañera Ada Colau, es inevitable. A medida que el pueblo trabajador va tomando conciencia, y lo hace a marchas forzadas, sobre qué intereses defienden las políticas que hay detrás de los partidos de la Internacional Socialista, sus miembros no pueden esperar otra cosa. De hecho no lo esperan porque, y esto lo vi en primera fila, la actuación de la policía para sacar a Talegón y Aguilar de la manifestación fue tan rápida que era evidente que estaban sobre aviso. Ahora puede decir Talegón que rompió a llorar porque le daba pena convertirse en el centro de la manifestación. No, mire, usted rompió a llorar por miedo. Miedo al pueblo, a la justicia popular, que es lo único que pueden sentir con respecto al pueblo aquellos que defienden proyectos políticos que son un engaño y una estafa para el pueblo.

Todos aquellos activistas y militantes honrados que sientan de alguna manera miedo de presentarse y presentar su proyecto político de forma franca y abierta ante el pueblo, permitiendo y promoviendo su participación y que el pueblo se haga dueño de él y lo tome en sus manos deberían aprender de la experiencia de Beatriz Talegón y reflexionar sobre si ellos son como ella, o tienen algo que ver con ella porque si no es así el único camino es el del pueblo, por el pueblo, para el pueblo y con el pueblo. Porque si queremos democracia, precisamente que el pueblo interpele, exija explicaciones y responsabilidades a los representantes políticos es democracia. Quien no esté dispuesto a eso, que se lo piense bien, porque el pueblo tarde o temprano hará justicia.

“El pueblo no debería temer a los gobernantes, los gobernantes deberían temer al pueblo.”

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