Non serviam

_1074036No soy hijo de un Dios padre todo poderoso. No nací fruto de ningún pecado original. No me espera ningún infierno por no cumplir con la ley divina. Ningún apocalipsis sobrevendrá al mundo porque yo actué de acuerdo a mis instintos, a mi naturaleza humana.

No soy hijo de la madre naturaleza, ni la naturaleza es un jardín del Edén cuyo equilibrio perfecto yo debo conservar. Ningún apocalipsis, ningún cataclismo sobrevendrá al mundo por alterar el equilibrio de la naturaleza. La naturaleza no es un ente equilibrado, es un proceso de constante transformación, de constante cambio.

Soy un ser humano. Formo parte de la naturaleza, de ese constante proceso de transformación y cambio. La naturaleza no se conserva, no se crea, ni se destruye. Se transforma. Cambia constantemente. Yo forma parte de ese cambio, de ese progreso. Mi naturaleza, lo que me distingue de otros seres vivos, es precisamente mi capacidad de transformar la naturaleza, de contribuir a ese proceso de transformación. Las ciudades donde vivo son naturaleza, los vehículos en los que viajo son naturaleza, mi cultura, todo el conocimiento humano es naturaleza. Como yo forman parte del constante proceso de transformación y cambio que es la naturaleza.

La madre naturaleza, esa armonía cuyo equilibrio no debe ser alterado por los humanos no existe. Quienes hablan de ella solo quieren reprimir mi naturaleza humana, mi papel dentro de la naturaleza, mi contribución a ese constante proceso de transformación y cambio. Porque ellos no quieren cambio. No quieren progreso. Quieren conservar. Conservadores, no de ningún equilibrio natural, sino de este mundo, del régimen de poder y propiedad vigente.

Por eso hablan del Dios padre que me puso en el mundo para cuidar el jardín del Edén. Por eso hablan de conservar el equilibrio de la madre naturaleza. Hablan de leyes naturales, de leyes divinas, para que nada cambie, para conservar la ley de los hombres que se erigieron en dueños de los recursos naturales y los demás hombres.

La única ley universal es el constante movimiento, el constante cambio, la constante transformación. Nada es más que la lucha entre lo que es y lo que será. La forma en que yo transformo la naturaleza forma parte de esa ley natural. Mis instintos, mis anhelos y deseos forman parte de esa ley natural.

El universo es lucha, transformación y cambio. La naturaleza es lucha, transformación y cambio. Los seres humanos somos lucha, transformación y cambio. Lucha por el conocimiento, lucha por la transformación del mundo, lucha por la libertad, por ser libres. Libres de la ley de Dios, libres de las leyes de la naturaleza, libres de las leyes de los hombres que se han erigido como dueños de la naturaleza y de los demás hombres.

Yo soy libre. No les serviré, ni a ellos, ni a su Dios, ni a su diosa naturaleza equilibrada que no existe.

Non serviam.

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