Hasta conquistar la verdadera independencia

RepublicaIndependienteIndependencia gritan las manifestaciones en Catalunya. Independencia pide la izquierda abertzale vasca. Independencia dicen que quieren también los gallegos. Hasta Arthur Más amenaza a Rajoy con la independencia.

Sin duda uno de los mayores logros del imperialismo en España a nivel ideológico es haber conseguido que independencia sea una palabra que nos divide en lugar de unirnos. Algo con lo que una parte de la población amenaza al resto. Algo que para unos es un principio irrenunciable  mientras que otros no parecen encontrarle sentido.  Y seguramente esa independencia carezca de total sentido para todos.

Vivimos en un país donde el gasto público, los derechos laborales, la inversión privada, la política internacional, incluso quien puede y quien no puede cruzar nuestro espacio aéreo se decide a cientos de kilómetros de nuestro territorio. La capacidad de intervención de Washington y Berlín en nuestra política denota unos rasgos de dependencia prácticamente coloniales. Sin embargo, como un esclavo que concibiese la libertad como la libre capacidad para decidir qué parte de su cuerpo amputarse, han conseguido que concibamos la independencia como algo que divide y enfrenta a nuestro pueblo profundamente, algo que se asocia al odio, al dolor y al rechazo a lo que es diferente. Un verdadero trabajo de lavado de cerebro social y colectivo.

La lucha por la independencia de Catalunya, Euskadi, Galicia… va unida a la lucha por la independencia de toda España porque la independencia real va mucho más allá de la libertad cultural y nacional. La independencia es la libertad para decidir sobre el destino individual y colectivo de un pueblo. Conquistarla depende de tener la fuerza para romper las cadenas que nos imponen los aparatos de intervención del capital financiero. Y para conseguirlo es necesario unir todas las fuerzas del pueblo. Pero no podremos conseguirlo mientras nuestro pueblo  vea en la independencia algo que nos separa y no algo que nos une.

Hace un tiempo un compañero independentista me comentaba que le parecía curioso que mientras en América Latina los procesos revolucionarios avanzaban en base a la unidad de los pueblos trascendiendo incluso las fronteras nacionales, en Europa parecían conducirse por el camino de la división nacional… Lo realmente curioso es que aun contando con el ejemplo de Latinoamérica no seamos capaces de ver aún que para los pueblos independencia y unidad van de la mano. Que solo unidos podemos conquistar la independencia y la libertad. Que solo desde una unidad del pueblo que trascienda las diferencias nacionales y culturales podemos tener la fuerza para luchar hasta conquistar la verdadera independencia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *